Facturación · sep. 2026
Cuando lo facturado no es lo que se entregó
Pedidos incompletos, notas de crédito y el rastro que conviene tener si el SAT pregunta por la materialidad de la operación.
El flujo típico se rompe así: se cobra o se timbra el pedido completo, el almacén no tiene todo, sale una entrega parcial y el resto “se manda después”. En el sistema de facturación ya quedó un CFDI por el total. En el piso, el cliente recibió otra cosa.
Qué está en juego
El SAT no solo quiere ver un XML. Quiere poder seguir la operación: qué se vendió, qué salió del almacén y con qué sustento. Eso es lo que en fiscal se llama materialidad: que la factura corresponda a algo que realmente ocurrió.
No hace falta ser experto. Sí hace falta no facturar “por adelantado” un pedido que todavía no se surtió, o al menos dejar constancia de lo que faltó y cómo se corrigió.
Tres hábitos que evitan el descuadre
- Facturar a partir de lo vendido y, en envíos, alinear el CFDI a lo que realmente salió.
- Reservar en inventario lo comprometido para entrega, para no venderlo otra vez en mostrador.
- Guardar por sucursal el folio, el pedido y la evidencia de surtido, no en chats sueltos.
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Esta nota es orientación de negocio, no dictamen fiscal. Confirma la regla vigente con tu contador o despacho.